miércoles, 26 de agosto de 2009

2008 - Copa de Plata N° 8

DOMINGO 2/11/2008

RIVAL:
Jesús María Blanco

CANCHA:
Ruta 101 Km. 30.800

RESULTADO:
SAFA NEGRO 1 – JESUS MARIA 2

D.T.: Carlos "Cacho" Valles

Jugamos como nunca, perdimos como (casi) siempre…


Primer Tiempo

Clima agradable, templadito, con un cielo casi despejado. Una hora algo impropia respecto de los regularmente partidos jugados en que lo hacíamos a las 9:00, en esta oportunidad la cita era una hora más tarde. Un equipo algo diezmado por las lesiones no contarían con la presencia de Patiño, con posible desgarro y Alvaro que viene de lesión similar. Un ignoto Pato Moreno amenaza con el debut pero no concreta finalmente el mismo, y un “siempretarde” Rafael obligaría a que el polifuncional del equipo se luciera debajo de los tres palos para orgullo de quienes compartimos un campo de juego con él.

El trámite del encuentro arranca con pleno dominio Negro, con cuatro en el fondo –con la gratísima vuelta de Willy- quien junto a Martín comparten la zaga y los laterales con Yolanda y Szodo; tres en el medio con un generoso primer tiempo del Gallego y Daniel Fernández, junto a un Nacho Varela que tuvo un solo error que nos costó carísimo, pero no empaña una actuación muy buena. En el ataque un Valor que las quiso pero no concretó; un “erralotodo” fiel a su estilo, y un Speedy que desbordó y se comió al lateral rival todas las veces que quiso o mejor dicho que el equipo salió por ese costado. Tal es así que el equipo batalló una y otra vez buscando el gol merecido que lo encuentra en un ataque con desborde por la izquierda donde un rebote es tomado de primera por Daniel Fernández quien patea fuerte al cuerpo de un buen arquero que no logra contener el potente disparo e impedir la apertura. 1 a 0 y era justo.

Seguimos con el impulso atacante que no logra vulnerar una débil defensa pero una incólume presencia de un arquero como pocos en esta divisional. Ataques sufrimos un par con alto peligro pero la enorme presencia de nuestro polifuncional tendría la más brillante reacción defensiva que he podido apreciar en los últimos tiempos. Nuestra línea final –jugando muy en línea debemos decir- es vulnerada y solo la presencia de Piolín podía impedir lo más posible o sea que nos convirtieran. El remate a quemarropa encuentra la reacción inmediata de este fenómeno que con un movimiento de brazo evita el tanto del empate y el balón roza el travesaño hacia el córner. Pero lo más asombroso fue la solvencia y pasmosa tranquilidad con que reaccionó el referido cuando fue objeto de nuestra felicitación, como si fuera costumbre –que la es, vale decirlo- acciones como la que fuera objeto de nuestra admiración. Una atajada para el mejor de los recuerdos de este equipo, que mantenía cerrada nuestra valla.

Pero… que siempre hay un pero… en el mejor momento nuestro, una pelota tonta que es cedida para Nacho en el medio, esta que da unos saltos desmedidos que no le permiten controlarla y se pierde, encontrando a nuestra línea final adelantada y permitiendo que un delantero rival –tironeado y todo, avanzara para encontrar adelantado a la estrella del momento –que también es humano- y marcar el tanto del empate. Inmerecido a todas luces, pero los goles hay hacerlos y nosotros erramos muchos. 1 a 1 y así terminaría el primer tiempo.

Segundo Tiempo

Para el segundo tiempo se da la llegada de Rafael, con su crónica enfermedad de llegar tarde a todos los encuentros, esta vez rebasó todos los pronósticos. Pero algo a favor debe decirse: por lo menos fue, y eso también vale para un referente necesario y con el aditamento de lo lejos de la cancha. Sale obligadamente Piolín en forma inmerecida pues cualquier lugar que ocupe el hombre lo cubre a cabalidad, pero solo once pueden entrar. El partido arranca nuevamente con todos los Negros enchufados al ataque, con criterio, buen manejo de pelota y con llegada. La única contra era que la bendita pelota no quería entrar, a veces por mérito de un buen arquero rival pero la mayoría de las ocasiones porque el travesaño se empeñaba en no “correrse” unos centímetros. Es así que en uno de los poquísimos ataques rivales nuevamente nos encuentra mal parados en el fondo y una pelota encuentra al delantero que la manda guardar para poner en ventaja a su equipo. Lejos de intimidarnos salimos a buscar el bendito empate pero contra la liga no se puede. No uno sino tres tiros en el palo (al final del primer tiempo el balón besó el travesaño tras un tiro de Martín que se deslizó por este con el arquero ya vencido). Dos cañonazos de Martín sacudieron el travesaño cuando el arquero ya estaba vencido, pero el empate se nos hacía totalmente esquivo. Luego habría tiempo para un toque de Pedro que cede para un recién ingresado Piolín que remata venciendo al golero pero la pelota da en la base del parante derecho, negando nuevamente el ansiado empate. Hubo tiempo para bloopers y todo como las dos ocasiones en que los Danieles (Corujo y Fernández) se marcaron al punto de casi lastimarse, generando la calentura de algunos y la risa de casi todos.

Pero lo que mejor quedó fue la sensación de haber dejado todo, de haber jugado uno de los mejores encuentros donde se intentó jugar buen fútbol, no se rifó la pelota, se tocó y generaron situaciones que no se concretaron quizás contagiados por el síndrome Baronesco de la inconclusa definición que nos ha afectado este domingo. Pero también es bueno decir que sentimos grato orgullo de haber integrado una oncena con grandes actuaciones y en franca recuperación lo que nos abre buenas expectativas de cara al campeonato de verano. Salú.

Bitácora Negra Nº 8

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