sábado, 19 de diciembre de 2015

La premiación de Yolanda

Viernes 18 de diciembre de 2015
SAFA NEGRO CAMPEÓN COPA DE BRONCE
Cancha: Martín House
El premio...


Dale Campeón! Dale Campeón!


La llegada:
Noche fresca, la hora avanzaba inexorable mientras se consumían las brasas, los chorizos y las colitas de cuadril, los jugadores que miran una y otra vez el reloj pensando que ya no vendría, dejando sin cumplir la promesa de su palabra empeñada. Ya eran casi las 23:00, de pronto se oye una bocina, un coche negro que avanza por el sendero hacia la barbacoa al canto de "Dale, Campeón! Dale, Campeón!" que sale por los parlantes de la radio, mientras un broncíneo artefacto asoma por la ventanilla del coche. Baja, se acomoda la falda, se le desacomodan las ligas, se le cayeron las tetas o se le hinchó el abdomen, era ella -intacta... in tacta, (que nadie la toca)- con sus pronunciadas curvas, tan pronunciadas que se desbordan por todos lados, su ortodoncia perfectamente destruida, su mirada escondida tras el aumento de unas gafas reveladoras del paso de los años. Era Yolanda, la vieja y querida vieja (redundante pero cierto).

La última de Yolanda... ¿la última?

Hay que ser hijo de puta para filmar así...
Atravesó la ciudad para verlos, arriesgando su integridad y su reputación. Ataviada con sus peores galas, maquillada para la ocasión, con su pelo al viento... tan al viento que ni peinada estaba, se bajó del coche para ser recibida como la diva que es de este cuadro de veteranos que ya superan varias décadas.

La orejona de bronce estaba con ella para ser motivo de elogio de quienes no daban crédito a semejante copa ganada en buena ley. Era la segunda en más de una década. Una estadística que da tanta lástima como ver la figura de esta vieja descangallada que tenían enfrente. Pero lo más lindo era que volvían a estar juntos otra vez para recordar viejos tiempos y disfrutar un rato con los disparates de la ex del Yeyo e incondicional del SAFA NEGRO.

Yolanda tuvo tiempo para dedicarles un verso del cual hay registro fílmico -se exhorta  a tomarse un relajante muscular antes de visualizarlo a riesgo de quedar con tortícolis por el hijo de puta que giró la cámara en medio del recitado- cuyas estrofas se glosan a continuación:

Un lechón muy bien asado
logró juntarlos un día,
y mientras el hambre cedía
ante aquel suino adobado,
un negro... color soñado
con forma de camiseta,
se fue asomando a la meta
de este equipo de mayores,
que hoy reciben los honores
de esta Yolanda alcahueta...

Yo que fui tremenda mina,
disfruté de muchos goles,
eludiendo mil controles
de la hinchada femenina.
Sufrida vida la mía
persiguiendo las pelotas
de estos viejos patas rotas
que codician la figura,
de esta bella, casta y pura
mujer que al amor explota...

Atrás muy lejos dejé
mi viejo amor transportista,
Yeyo Yatán, el taxista,
al que un día abandoné...
El día que los encontré
en aquel viejo vestuario
convertido en escenario
de apasionados encuentros
me acuerdo, me froto y siento
un temblor octogenario...

Y ahora son los campeones
de los más viejos de todos,
ya doblaron más que el codo
manga de viejos meones,
que usan cortos pantalones
y se atreven a corretear...
Así los quería agarrar-
en medio de las vituallas,
para darle las medallas
al SAFA NEGRO no má!!!

Luego llegó el turno de la premiación personalizada, que incluyó a los ausentes y a los hinchas 1 y 2 de este equipo, incondicionales que siempre están al costado de la línea de cal: Gaucho Guidi y María Laura... "la rubia". Para todos hubo medallas.

Todavía guarda glamour, ¿dónde?, no se sabe...



Las Fotos

































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